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Aunque los trabajos verticales o trabajos de altura también pueden realizarse sin la ayuda de un andamio, la utilización de esta construcción temporal facilita el trabajo, lo hace más cómodo para el trabajador y, además conlleva menos riesgos que las técnicas y los métodos de trabajo en la construcción que no lo utilizan.

Dos clasificaciones de andamios

Lo primero que debemos saber es que existe una gran variedad de andamios y en cada caso debemos estar seguros de encontrar el que mejor se adapte a nuestras necesidades, en base al proyecto de construcción en el que estemos trabajando o la idea que tengamos en mente llevar a cabo. Teniendo claro esto, existen dos clasificaciones diferentes para los andamios.

Según su función

Cuando vamos a llevar a cabo un trabajo de altura, solemos recurrir a esta clasificación, que nos deja los siguientes tipos de andamio:

–          De servicios. Ayuda a permitir el paso de materiales y de trabajadores.

–          Público. Se utiliza durante un período corto de tiempo y se puede desmontar.

–          De trabajo. Más pensado para soportar el peso de las herramientas que de los operarios.

–          De cimbras. Se utiliza provisionalmente para dar un refuerzo y apoyo a la construcción.

–          De seguridad. Protege una zona específica de la obra en la que se está trabajando.

andamios

Según su uso

Los usos que se pueden dar a un andamio son muy variados. Según esta clasificación, tendríamos los siguientes tipos:

–          Andamio para fachada. Se utiliza, especialmente, en la remodelación y reparación de fachadas.

–          Andamio multidireccional. Por normal general se apoya en el suelo y se utiliza en construcciones o trabajos relacionados con la industria.

–          Andamio de borriquetas. Se utiliza a poca altura y puede servir, por ejemplo, para reparaciones en el interior de una vivienda.

–          Andamio tubular. Tiene, como mínimo, 60 centímetros de ancho y permite que se sostengan otras plataformas de trabajo.

–          Andamio de caballete. Se recomienda que su altura máxima sea de 4 metros, suelen estar hecho de madera y utilizarse para trabajos que no requieran mucha altura.

–          Andamio colgante. El más recomendable cuando se va a trabajar en edificaciones altas, aunque es imprescindible asegurarse de cuál es el peso máximo que puede soportar para evitar riesgos.

Una vez que conocemos los tipos de andamio a los que se puede recurrir para la realización de una construcción, es importante tanto buscar la calidad como dejarse aconsejar por profesionales para poder escoger el tipo que más se adapte o que mejor vaya a servir en base a lo que necesitamos.

Por ejemplo, en la página web alquilerdeandamios.es encontramos estos tipos e, incluso, algunos más, además de un equipo de profesionales que puede asesorarnos para tomar la mejor decisión, con la ventaja de que trabajan en seis ciudades de nuestro país: Madrid, Valencia, Sevilla, Bilbao, Barcelona y Valladolid.

Otros requisitos indispensables, más allá de conocer la variedad de andamios a la que podemos acceder, son asegurarnos de que el andamio al que vamos a tener acceso está homologado y que cumple con las normas de seguridad básicas.

Cualquier trabajo en las alturas conlleva unos riesgos, por eso es primordial llegar a tener tanta seguridad como sea posible, tanto por parte de la empresa asegurando productos, en este caso andamios, fabricados con materiales de buena calidad, como por parte de los operarios, que deben hacer en todo momento un buen uso del andamio, ajustándose a las indicaciones de seguridad que se les hayan dado y manteniéndose alerta durante todo el trabajo de construcción o reforma.

 

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